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Inundaciones en el Mediterráneo: la Democracia abandonó la ambiciosa política hidráulica franquista.

30/01/2020

Por J.M. Pérez

Saben por qué, con el empuje de la terrible borrasca de la semana pasada, se ha inundado parte del Este peninsular español como nunca antes en la historia? ¿Por qué el agua ha arrasado costas y anegado pueblos de Valencia, Murcia, Cataluña y Andalucía? Porque 40 años de Democracia de partidos gobernantes engolfados no han servido para que ningún gobierno acometa obra pública e hidráulica de contención, recogida, y reparto del agua entre las regiones de España.

Porque 40 años de Democracia de partidos han servido para introducir burocracias absurdas y vetos ideológicos en nombre del ecologismo falso y subvencionado.  Limpiar cauces de río, mantener acequias tradicionales y defender las sanas costumbres del agro son prácticas que han sido vetadas por los ecologetas chupópteros. Han prohibido el corte de cañas en los ríos, han introducido vetos a los desbroces de montaña por parte de las sociedades locales de cazadores, han empujado a los agricultores a abandonar su actividad tan necesaria para cuidar el medio natural, etc.  A base de prohibiciones se han laminado las tradicionales costumbres españoles que evitaban peligros meteorológicos y favorecían la seguridad de las zonas rurales y de los seres humanos.

Desde los años 80 a esta parte vienen clamando los regantes de la cuenca del Segura, y los agricultores de levante, por la imperiosa necesidad de acometer obras de contención ante desborde de ríos, para la recogida del agua y para evitar daños humanos ante crecidas. ¿Qué han hecho PSOE y PP durante 40 años? Nada.

En los 36 años de régimen franquista, la obra pública hidráulica fue tan inmensa y gigantesca que no sólo admiró a Europa sino que generó una España cohesionada y vertebrada, donde no existían egoísmos regionales que impidieran trasvases ni obras para el bien general. 515 pantanos fueron creados entre 1939 y 1975. De 4.000 millones de metros cúbicos de agua embalsada en 1936 pasamos a 40 mil millones en 1975. 65 pantanos estaban en construcción a la muerte del Caudillo. En sus años de gobierno jamás se desbordó un pantano. Pero sí durante la democracia; concretamente en 1982, y fue el pantano de Tous que por la pésima y negligente gestión del momento terminó causando centenares de muertos en tierras valencianas.


Con Franco se desarrolló una dinámica de infraestructuras pensada para el futuro de las nuevas generaciones de españoles. Por ejemplo: ¿qué lograba Franco con su política de obra pública recogiendo en el embalse de Contreras (río Cabriel) el exceso hídrico generado por los excesos pluviales y de otras cuencas? Evitar desgracias naturales, y ofrecer agua a la región castellano manchega y a la valenciana en las épocas de sequía o emergencia. Agua para abastecimiento, riego y producción eléctrica.

No sólo se basó la labor hidráulica del franquismo en recoger el agua. También en evitar las crisis humanas motivadas por la meteorología adversa.  El claro ejemplo de ello, aunque hay muchos más, es el de la actuación del gobierno franquista en el famoso “Plan Sur” de Valencia en los años 60. La capital del Turia había sufrido en periodos pasados gran número de muertes y anegamientos como causa de crecidas en el cauce del rio Turia motivadas por las lluvias torrenciales habituales en el Mediterráneo. La última gran crecida del río consecuencia de la gota fría otoñal fue en octubre de 1957, dando pie a la conocida como gran riada que anegó Valencia en fango y desolación. Ni corto ni perezoso, el gobierno franquista se puso manos a la obra, y para evitar que Valencia se inundara en el futuro, aprobó el Plan Sur en 1958, que supuso construir durante 4 años (1965-1969) un nuevo cauce externo a la ciudad, un nuevo río, que tiene 11 kilómetros de recorrido y hacia el cual se desvía el exceso de agua que provoca las grandes lluvias torrenciales sobre la ciudad de Valencia.  La gigantesca obra del nuevo cauce del río vino acompañada por un nuevo diseño urbano de Valencia para evitar colapsos y recoger y aprovechar el agua excedentaria a través de acequias para el riego así como un trazado urbano antiinundaciones. Con estas ambiciosas medidas, Valencia no se ha vuelto a inundar. Los damnificados por la mencionada riada valenciana de 1957 serían agraciados con el acceso a viviendas sociales de protección pública que a centenares se construyeron en Valencia en grupos vecinales como “Virgen de los Desamparados”.

La protección de parajes naturales para evitar la construcción irracional, favorecer los pulmones verdes e impedir catástrofes naturales también se vio en la preocupación del último Alcalde franquista de Valencia, Miguel Ramón Izquierdo, que en su primer Pleno como Regidor en 1973 eliminó el plan para sembrar de viviendas el paraje conocido como el “Saler”. Logró así proteger esta dehesa, erigiendo así uno de los mayores pulmones verdes del mediterráneo español libre de la especulación urbanística.

Sin Autonomías, sin apenas pagar impuestos y sin políticos trepas, la España franquista invirtió esfuerzos en proteger vidas humanas de las inundaciones, en recoger el agua de la lluvia para dar de beber y regar a los hombres y tierras de España y en salvaguardar ciudades y pueblos. Esta política fue abandonada por 40 años de Democracia y gobiernos irresponsables que además no han impulsado ninguna política de vivienda social de protección pública para poblaciones damnificadas. Esta dejación canalla acaba de provocar en el litoral mediterráneo y en el Este de España muertes y calamidades ante la última borrasca y demuestra que el franquismo veló por el bien común lo que 40 años de partitocracia no ha alcanzado.   

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