Lo que yo llamo «extremita derechita españolita» está en la pomada de las «extremitas derechitas» del mundo más bobas del globo terráqueo, probablemente superada sólo por la «extremita derechita» ucraniana a la que le ponen cachonda las esvásticas mientras tienen por «leader» a un jázaro.
A raíz de la invasión de Ceuta y Melilla planificada y atizada por Rabat (esto es, por el sátrapa de Rabat, a la sazón «hermano» de un tal Felipe VI), nuestra «extremita derechita» se ha puesto a rebuznar en su línea habitual, pero esta vez respaldada por ese enorme «ideólogo» que es el cuatrero Trump.
De la «extremita derechita» de acá, a lo largo de mi vida, he tenido que oír un buen fardo de gilipolleces.
He aquí algunas…
La «extremita derechita» sostiene vehementemente la tesis que el Estado sionista es el gran tapón que impide que las hordas norteafricanas lleguen hasta Tudela. ¡Bingo!
La «extremita derechita» afirma tajante que Tío Sam es nuestro mejor amigo y que gracias a él ni Moscú, ni Pekín, ni Teherán, ni Pionyang podrán despojarnos jamás de la liga de fútbol profesional y del aceite de oliva virgen.
La «extremita derechita» está convencida que los moritos nos invaden porque el presidente «rojo» de un gobierno «rojo» visita Argel (intimísimos de ese «rojo» execrable y mefistofélico llamado Vladimir), de ahí el «comprensible» cabreo de Mohamed.
Y es que nuestra «extremita derechita» ni entiende de geopolítica, ni siquiera ha leído a Tsun-zu. Su cerebrito está completamente vacío, por amueblar. De ahí, sus palos de ciego y su hablar por hablar (porque algo hay que decir, ¿verdad?) conformen un auténtico rosario de esperpentos.
La cruda realidad nos dice, empero, que:
Ni Yanquilandia ni Sión son nuestros amigos y si lo son es para disimular. Lo único que quieren de los españoles es controlar es Estrecho de Gibraltar. Los nativos de la piel de toro les importamos un carajo. La presencia de un «pepero» (flanqueado por un «voxero» en forma de machaca) en La Moncloa es, Para Washington y Tel-Aviv, una cuestión irrelevante.
En segundo lugar, nuestra «extremita derechita» no ha captado todavía de que el enemigo de España (que no es Portugal, ni Francia, ni Andorra, ni siquiera la Italia de la Meloni) es Marruecos, un Marruecos que tiene por «primos de Zumosol» justamente a (¡tachánnnn!) yanquis y sionistas.
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