Seleccionar página

Como todos los años, en el día/semana/mes del orgullo, pues ya no sé exactamente cuantos días son, surge como de costumbre, la misma polémica de siempre, gente que defiende el día del heterosexual.

De la misma forma, muy repetitivamente, que ocurre cuando llega el 8M, personas reivindicando el día del hombre. Bien, a mi sinceramente, reivindicar el día del orgullo heterosexual, como reivindicar el día del hombre, me parecen actos completamente absurdos, respeto a quien quiera celebrarlo por su cuenta, pero no lo veo necesario. Y en tal caso, me parece más absurdo lo primero de defender el día del heterosexual que defender el día de hombre.

Yo puedo entender los motivos de fondo de muchísima gente homosexual, de querer y poder reivindicar que pueden amar sin problemas, que su amor es tan intenso y normal como el de los heterosexuales, que no deben ser discriminados, que no quieren ser mirar raros, etc…reivindicar el día de la heterosexualidad lo veo poco necesario, por la sencilla razón de que la heterosexualidad, es la orientación sexual hegemónica y mayoritaria en todo el mundo. Los heterosexuales no hemos padecido persecución, ni discriminación, ni existen países donde ser heterosexual te pueda llevar a penas de cárcel e incluso a la pena de muerte, como si sucede con los homosexuales en los países principalmente islámicos.

Ahora bien, que yo me oponga al discurso simplón de la derecha voxiana con respecto a este tema, o que me parezca super legítimo reivindicar la libertad de poder amar a quien quieras, no significa por otra parte, que asuma todo este fenómeno político y estos movimientos LGTBI de forma acrítica como si fuese un pack ideológico. Creo que todo fenómeno social, movimiento social, cualquier ideología nacida precisamente en el seno del capitalismo, por muy legítimas que sean sus proclamas, debemos ser críticos y ver cuales son los límites de dichos propósitos. Estas ideologías, completamente posmodernas, que han acabado jugando fuera de todo racionalismo, nos han conducido a renunciar a las verdades objetivas y materiales, para asumir elementos puramente subjetivos e irracionales.

Otro aspecto a tener en cuenta, es la tremenda politización de dicho movimiento LGTBI por parte de la ”izquierda”, en el que no permiten que dentro de sus manifestaciones, partidos de derecha que antaño fueron hostiles a estos movimientos, ahora se sumen gracias a que con el paso del tiempo, han comprendido que es legítimo poder amar a quien quieras, lo que significa una mayor normalización de la homosexualidad para toda la sociedad, un aunténtico triunfo en toda regla. Pero la izquierda no puede permitir que esto ocurra, pues esto provocaría ya la tremenda similitud que hay entre los partidos de ”izquierda” y de ”derecha”, pues en lo económico, lo político, y lo geopolítico, y como vemos ahora también en lo social/moral, todos los partidos del régimen están en las mismas posiciones ideológicas. La izquierda, que tiene la lucha de clases ya en un segundo e incluso tercer plano, no puede permitir que la derecha le dispute ahora la hegemonía política de la defensa de las minorías sexuales, por ello la izquierda actua de esa forma tan ”totalitaria” con respecto a la derecha, en este tema. Por ello la izquierda actua como el típico madridista, que cuando se ve atacado, tiene que recurrir al argumentario de las trece Champions del Real Madrid. Aquí la izquierda actua igual, como ellos fueron los pioneros en estas políticas, ahora no pueden permitir que la derecha venga a querer disputar dicha hegemonía o buscar la normalización de los homosexuales en la sociedad. Esta politización de la izquierda es peligrosa para el colectivo LGTB, pues solo demuestran que no buscan dicha normalización, sinó que prefieren mil veces el enfrentamiento civil, que buscar esa ansiada y deseada normalización de todo este asunto. Lo único que hacen actuando de esta forma, es hacer una fábrica de homófobos o el aumento de la hostilidad hacia los colectivos LGTB.

Hay un tremendo error, como siempre, en asumir cualquier fenómeno de forma genérica, es decir, como si todo viniese en un pack. Da igual que estes de acuerdo con las uniones civiles homosexuales y que se criminalicen las agresiones homófobas, porque si por otra parte, no asumes el relato o los relatos de género, eres un homófobo o tránsfobo. Si amigos, si no estás de acuerdo con el conjunto de teorías de género, sus 150 géneros, si no asumes las tesis anticientíficas de los ideólogos de género, de los queer, defendiendo en su lugar la biología, eres poco menos que un fascista opresor que quieres que los transexuales se suiciden en masa. Que esta es otra, no les pidas mayor capacidad de razonar o reflexionar, porque piensan y actuan como borregos. Criticar que los colectivos LGTB son en su mayoría apoyados y financiados por los poderes económicos, mediáticos y estatales, te convierte en fascista. Preguntar el por qué una ideología supuestamente ”antisistema”, es tan promocionada junto con el feminismo, por todos los poderes fácticos del Estado y la economía, te convierte en fascista.

Ahora estamos siendo testigos de las disputas entre las feministas frente a los transexuales, una disputa que es consecuencia de las propias locuras y contradicciones constantes que tienen estas ideologías posmodernas. Están siendo devorados por los mismos monstruos que ellos mismos han contribuido a crear. Cuando se pierde la racionalidad, el análisis material, las bases científicas, se acaban asumiendo ideas completamente subjetivas que los asumen como una especie de verdad absoluta divina. Estas disputas serán barridas de golpe, en el momento que una fuerza política o social contundente, sea comunista, sea fascista o incluso teocrática (católica o islámica) tire toda esta morralla posmoderna y de ofendiditos millenials y zoomers, al basurero de la historia.

Me gustaría también resaltar, para todos aquellos hispanófobos que tanto hablan de que España es un país ”homófobo” porque en una noche, un desgraciado le pega una paliza a un homosexual, deberían saber que España es uno de los países con menos índice de agresiones homófobas. España es uno de los países donde mayor aceptación social hay con respecto a la homosexualidad. Es uno de los países que más aceptan los matrimonios entre personas del mismo sexo. Así que ese argumentario es completamente falaz. Curiosamente las ”democracias” tan avanzadas como Francia, Alemania, Reino Unido o Suecia hay un alto índice de agresiones homófobas, curiosamente donde las comunidades islámicas tienen una notable presencia. También me gustaría destacar, que todos aquellos que continuamente atacan a la Iglesia Católica, sobretodo en las cabalgatas del orgullo, porque según ellos la Iglesia es homófoba, deben olvidar que todas las religiones del mundo, no aceptan la homosexualidad, o mejor dicho, la sodomía, considerada por todas ellas como un pecado. Pero no ven que la Iglesia Católica, es la única confesión religiosa, que aun no aceptándolo, ha sido más racional y ha intentado ser más sensible con respecto al tema, pues a día de hoy, en su inmensa mayoría, a ningún homosexual se le excomulga, ni se le niega la eucaristía, que es uno de los sacramentos más importantes de la Iglesia Católica, menos el sacramento del matrimonio, los homosexuales no están excluídos del resto de sacramentos. En cambio, ser homosexual en países islámicos o budistas, el tema cambia bastante, pero curiosamente, contra estos países o estas confesiones, nunca jamás los verás criticarlos.

Los movimientos LGTB en su mayoría, son también movimientos quintocolumnistas, porque ya no es que al igual que los colectivos feministas, cumplan una misión crucial que beneficia al sistema capitalista (demonización de la familia convencional, auge del individualismo, fragmentación social, odio a la cultura tradicional) sinó que importan ideologías que provienen del mismo seno del imperio norte-americano, ideologías que como ya he mencioando antes, están muy bién financiadas por la banca, las multinacionales y bién promocionada por los Estados. Solo tenemos que observar como la promoción del orgullo, está presente en todas las empresas, bancos, organismos internacionales, etc… Importan fiestas y costumbres como el orgullo gay, provenientes de los EEUU, que lejos de ser una manifestación reivindicativa, se ha convertido en un simple carnaval dejenerado, un ejemplo más de imperialismo cultural. Y como no, la criminilización que hacen estos grupos de países enemigos de los EEUU como Rusia, China, Cuba o países que se oponen a las imposiciones de género como Polonia o Hungría, dos países que curiosamente se oponen también a gran parte de las políticas de Bruselas en materia económica y materia política de fronteras y control migratorio.

Así que defender los derechos de los homosexuales y defender su legitimidad, no significa que por ello tenga que aceptar de forma acrítica la ideología de género, o que no pueda criticar e identificar como estos grupos aparte de politizados por una izquierda que ya no es izquierda, son además apoyados por todos los mecanismos y estructuras del sistema capitalista global. De la misma manera que criticar el movimiento feminista y su sumisión al sistema, no significa que no sea importante abordar la cuestión de la mujer y su emancipación, así como que también puedo coincidir con ciertas corrientes del feminismo en la crítica a aspectos machistas que aun perduran en la sociedad, defender el abolicionismo, criticar la cosificiación o hipersexualización de la mujer (que también lo es en parte del hombre, y de la sociedad en general) o criticar las leyes trans que pretenden disolver el concepto biológico de mujer, así como hormonar y castrar a los niños. Igual que criticar los movimientos antiracistas rollo Blacks Lives Matters, o que considere al antifascismo como algo caduco que no puede construir un programa político, no significa que no luche contra el racismo (algo que por suerte en las sociedades hispanas católicas, apenas hemos tenido) y contra las fuerzas reaccionarias como Vox, que en el fondo todo gira en torno al liberal-capitalismo, para nada al fascismo. No es muy dificil de entender.