Sin entrar en cuestiones de política partidista, que no son el objeto de actuación de Valentia Forum como asociación cultural, sí que nos parece adecuado realizar algunos comentarios sobre las cuestiones morales en relación al terrorismo separatista antiespañol o a la justicia social que se derivan de esta cuestión y que sí afectan al corpus de la lucha que Valentia Forum quiere librar en nuestro mundo decadente.

En primer lugar, debemos decir que pactar con los proetarras de Bildu nos parece vergonzoso. Son los mismos que brindaban con champán (o cava separatista, no lo sabemos) cuando ETA mataba a más de 800 españoles, incluidos algunos socialistas, que tienen que estar revolviéndose en sus tumbas viendo la indignidad de sus compañeros de partido. Las declaraciones de dirigentes de la coalición gobernante acusando a la oposición de haberles “obligado” a suscribir ese pacto y justificándolo en la voluntad de “salvar vidas” representan un ejemplo de cinismo indecoroso. La bajeza de nuestra clase política no parece conocer límites

Por otra parte, desde Valentia Forum abogamos por la derogación de la Reforma Laboral. Aprovechar las crisis para arrebatar derechos a los trabajadores, que luego no se recuperan jamás, es una canallada propia de oportunistas y malnacidos. Decir que el abaratamiento del despido que la reforma laboral de Rajoy, que seguía la senda de la anterior de Zapatero, lo que de nuevo demuestra la identidad entre los principales partidos del sistema parlamentario español, creó empleo es una falacia. Lo que provocó fue una oleada de despidos, aprovechando la rebaja en las indemnizaciones, y cuando, tiempo después, se recuperó trabajo, no fue gracias a la reforma, sino al crecimiento de la economía y a pesar de ella, y fue un empleo de peor calidad, sueldos más bajos y menos derechos laborales.

No obstante lo expresado en el párrafo anterior, estamos absolutamente convencidos de que la Reforma Laboral no va a ser derogada en su totalidad ni en su parte esencial, que es la relativa al abaratamiento del despido, por el actual gobierno. Pedro Sánchez está engañando a Bildu y a Pablo Iglesias, como hace siempre con todo el mundo. A cambio, les compensará con acercamientos de presos, liberaciones de asesinos etarras, entrega de Navarra al separatismo vasco o cualquier otra cosa que le pidan, por repugnante que sea, pero sus jefes de Bruselas no le van a consentir ningún paso atrás en la pérdida de derechos laborales de los trabajadores españoles. Sánchez es el candidato de las élites mundialistas y de la alta finanza, y no va a hacer nada que ponga en peligro los intereses de sus amos.

Si, por alguna circunstancia, Pablo Iglesias y los proetarras impusieran sus tesis, presuntamente sociales, y España protagonizara un amago de rebelión ante los poderes económicos, nuestra patria seguiría los pasos de la Grecia de SYRIZA, y la pose de rebeldía ante la troika duraría lo justo para provocar un corralito bancario y arruinar aún más a los ahorradores y las clases medias, antes de entregarse a los recortes más brutales. Para oponerse a las políticas de imposición globalista de Merkel y compañía hay que cuadrar cuentas con seriedad, como hacen en los países del eje de Visegrado, como Polonia o Hungría, con gobiernos patriotas, donde no se ha retrocedido ni un milímetro en política social durante la crisis o, incluso, se ha ampliado con ayudas a la natalidad y las familias, no entregarse a la demagogia comunistoide de la ultraizquierda, que solo sabe de agresiones callejeras y complacencia con los terroristas.