No hace muchos días, navegando sin rumbo fijo por la red de redes y sin ayuda de la ya omnipresente IA, me tropecé con un artículo publicado hace un año, concretamente lleva fecha del 13 de junio de 2025, en la web del informativo “Valencia Plaza”, lleva la firma de Javier Carrasco, se titula “Bienvenidos a la nueva URSS” y, si tiene tiempo y ganas, puede vd. leerlo entero en la URL https://valenciaplaza.com/
En él se hace una somera descripción de un espacio geopolítico —como ahora se dice— que no es la Federación Rusa del actual zar Vladimir Vladimirovich Putin, sino de la llamada Unión Europea que capitanea la repeinada Sra. Von der Leyen a la que el sr. Carraco define, con precisión de cirujano, como esa “madrastra que aspira a controlarnos la vida. Simula que es algo en el mundo y es poca cosa. Traicionó los valores que la sustentaban. Su futuro es la decadencia moral, económica y política”.
Como vd. se podrá imaginar las cosas, lejos de mejorar en un año, han empeorado día a día, por no decir hora a hora.
La monserga oficial —a la que deberíamos añadir la verborrea tipo “new age” vaticana— es un cúmulo de lugares comunes que describen una angelical Arcadia —”jardín” la llamaba Pep Borrell, para distinguirla de la amenazante “selva” que nos rodea— con evidentísimos signos de oxidación orwelliana.
Lo que el sr. Carrasco no introdujo en su alegato es el nuevo lío en el que nos ha metido la Unión Europea con su proceso de militarización tomando como excusa la defensa del régimen nazi-golpista de Kiev. De hecho, hace ya largo tiempo en el que los rusos no combaten contra un ejército ucraniano de atrezzo, sino directamente contra una OTAN que, de momento, anda disfrazada a medias.
Lo que Bruselas no le ha explicado al votante, al súbdito, al pagano europeo es que ahora, como en los años ochenta del pasado siglo, la doctrina militar con respecto a Europa es de una contundente claridad por parte del “amigo americano”.
1.º En el Pentágono, que no hacen otra cosa que amagar con retirar soldados y armas del continente, mienten como bellacos. Lo único que los norteamericanos hacen es deslocalizar hacia oriente para convertir a Polonia en el nuevo “vigía de occidente”.
2º. Son los norteamericanos quienes, a excepción de lo que posee París, controlan el arsenal atómico situado en suelo de la Unión Europea.
Y la guinda del pastel:
3º. La vigente “doctrina MAD” (Mutua Destrucción Asegurada) no pasa porque Moscú y Washington un mal día se lancen una buena ración de “pepinos nucleares”, sino que ese hipotético “fregao” se desarrollaría aquí, en la parte occidental del viejo continente. Ya lo dejó claro en 1982 el comandante en jefe de la OTAN, el general Alexander Haig: todo pasa por la posibilidad “de utilizar un misil nuclear de escasa potencia lejos del escenario bélico convencional para hacer comprender al enemigo la voluntad de llegar al recurso atómico si es necesario”.
Sres. Macron, Starmer, Merz y otras hierbas… ¿lo tienen claro?
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