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Alfonso V el Magnánimo (1416-1458), tío de Fernando el Católico, fue probablemente el monarca más importante de la historia de la Corona de Aragón, después de su propio sobrino, Fernando.

Se le recuerda fundamentalmente por un gran éxito militar y político, la conquista del reino de Nápoles y el logro de la hegemonía de la Corona de Aragón en Italia. No obstante, dejó Nápoles a su hijo Ferrante y más tarde su sobrino Fernando el Católico, volvería a conquistar  Nápoles, en lucha contra Francia y lo incorporaría definitivamente a la Corona de Aragón y a la Monarquía Hispánica.

Alfonso el Magnánimo era castellano de origen, ya que nació en Medina del Campo en 1396 y pertenecía a la dinastía castellana de los Trastamara. De hecho, nunca habló otro idioma que el castellano. Era hijo del primer rey Trastamara de la Corona de Aragón, Fernando de Antequera, convertido en Fernando I de Aragón. A la muerte de éste, en 1416, su hijo Alfonso heredó el trono de Aragón.

Alfonso llevó a cabo una ambiciosa política interior y exterior. De un lado mantuvo fuertes enfrentamientos en Castilla contra su pariente el rey Juan II de Castilla, en apoyo de los derechos al trono castellano de sus hermanos Enrique y Juan, conocidos como ” los infantes de Aragón”. Y es que la rama aragonesa de los Trastamara siempre estuvo obsesionada con conseguir también el trono de Castilla, cosa que finalmente lograría Fernando el Católico al casarse con Isabel de Castilla, convirtiéndose ambos en los ” Reyes Católicos” y uniendo definitivamente las coronas de Castilla y Aragón.

Por otro lado la otra gran obsesión de Alfonso fue Italia, más concretamente, conseguir conquistar el reino de Nápoles y llegar a conseguir la hegemonía en Italia. La relación de Alfonso con las instituciones catalanas de la época fue difícil, ya que éstas se quejaban de que Alfonso había concedido muchos títulos aristocráticos catalanes a nobles castellanos y fueron reacias a aportar dinero para sus campañas militares en Italia.

En el fondo, estaba el problema de la ruina económica en la que se hallaba Cataluña, desde la terrible Peste Negra del siglo anterior. Además Alfonso tomó medidas para proteger a los remensas o campesinos catalanes de los abusos de los nobles, lo que le enfrentó a la oligárquica Generalidad catalana de la época. En esta época Valencia sustituyó a Barcelona como principal centro comercial de la Corona de Aragón.

La historia de las campañas militares de Alfonso, que le llevaron a conquistar finalmente Nápoles parece una auténtica novela de caballería medieval y sería muy larga de detallar. Baste decir que Alfonso envió su ejército y se trasladó personalmente a Nápoles en apoyo de la reina Juana II que le pidió ayuda contra el príncipe francés Luis de Anjou que quería conquistar el reino.El ejército aragonés derrotó al de Luis de Anjou pero entonces fue la reina la que intentó traicionar a Alfonso y hacerle matar pero Alfonso reaccionó a tiempo y consiguió derrotar al ejército de la reina y del Papa Martín V, aliado de la reina.

Todo acabó en una gran guerra en la que Alfonso se enfrentó a todos los poderes de Italia, el Papa, Nápoles, Milán y Génova y consiguió prevalecer venciéndolos a todos.  Y ello pese a que en un determinado momento cayó prisionero del duque de Milán, pero, incluso prisionero, lo atrajo a su amistad y el duque de Milán se acabó convirtiendo en su aliado.

Finalmente  en 1443 Alfonso entró en Nápoles con gran solemnidad y completó la conquista del reino. Se convirtió en el rey más poderoso de Italia y un gran protector de las artes, en aquella Italia ya casi renacentista, por lo que fue llamado el Magnánimo. Murió en Nápoles, la tierra que tanto amó, en 1458. Numerosos cronistas italianos de la época escribieron obras sobre sus hazañas

Sin embargo, todas las circunstancias anteriores y su origen castellano han hecho que Alfonso el Magnánimo haya sido siempre un rey, en general poco apreciado por el catalanismo, cuyos autores siempre prefieren concentrarse en recordar a reyes de siglos anteriores, como Jaime I el Conquistador o el hijo de éste, Pedro III de Aragón ( llamado por ellos Pere II de Catalunya) y tergiversando y ocultando sistemáticamente el hispanismo que estos reyes manifestaron en sus crónicas.  Por ello, Alfonso el Magnánimo es mucho más recordado en Aragón y sobretodo en Valencia, donde una importante plaza lleva su nombre y existe una institución cultural de prestigio que lleva su nombre.

En cualquier caso, Alfonso el Magnánimo es sin duda, uno de los más importantes monarcas de la Corona de Aragón.