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El precio de la traición

19/01/2020

Por Aitor HL
Vamos a ver amigos, que la cuestión es la siguiente, yo no creo en la democracia liberal-burguesa, porque en el fondo es una democracia inexistente. Es en realidad la dictadura del capital, donde los aunténticos mandatarios son los poderes económicos (banca, multinacionales).
Por lo tanto, gobierne quien gobierne, existan los pactos o coaliciones que existan, sus márgenes de maniobra son escasos, apenas podrán hacer algo. Como mucho, solo poner parches a un sistema imposible de parchear. Unos parches que encima podrán ser eliminados, en el momento que entre otro gobierno, siempre y cuando cuenten con el beneplácito de los aunténticos jefes que dominan los Estados con sistemas liberal-capitalistas. Nuestros gobiernos y nuestra clase política, son marionetas que sirven al sistema capitalista, da igual su color e ideas políticas, pues todos aceptan el liberalismo como pilar fundamental, todo lo demás son matices de cara a la galeria.
Ahora bien, si me tengo que rebajar a la falsa realidad ¿Me molesta un gobierno Psoe+UP? Por supuesto que no, quizás en materia laboral y otros asuntos como becas, algo de inversión pública y unos tibios impuestos progresivos (todo parches a fin y al cabo) me puede parecer mejor que lo que pueden ofrecer los demás. Hasta me atrevo a decir que prefiero un pacto «progresista» a un pacto de las tres derechas, a pesar de que un pacto progresista lleva el combo de políticas las posmodernas y suicidas (como las de género, federalismo o inmigración masiva). Pero vuelvo a repetir, que para mi todo esto es humo, y no todo vale en la política.
Pero no me gusta este pacto o coalición, porque precisamente dependen de los separatistas para sacar adelante presupuestos y otras políticas sociales, que este nuevo gobierno pretende emprender. Y estos partidos separatistas, solo barren para su casa, solo quieren un botín que no desean compartirlo con el resto y cuyo único fin es disolver el Estado en pequeños mini-estados neo-feudales, el sueño de todo anarco-liberal. Toca entender YA, que sin Estado, o sin un Estado fortalecido y fuerte, no se pueden aplicar coherentemente políticas justas de reedistribución de la riqueza, ni podemos implantar un mismo sistema de impuestos progresivos a todo el Estado, ni podremos crear amplias estructuras de Estado que protejan la vivienda y ni podremos tener una clase obrera cohesionada (pues solo funcionarán al interés del gobierno regional de turno).
Igual que en su día, Calvo Sotelo dijo aquello de que «España antes roja que rota», digo yo también (al igual que Azaña o Negrín lo dijeron más o menos de la misma manera) «España antes azul que rota». También Miguel de Unamuno dijo que «Si la República fracasa, España puede parir otra, pero si muere España, no habrá ninguna otra república». Para este gobierno, le es más preocupante Vox, que un Estado dividido en pedazos. Prefieren una España enferma de separatismos, regionalismos y cantonalismos, que Vox. Y ese precio lo van a pagar muy alto en las siguientes citas electorales, pues por mucho que ahora las «izquierdas» pacten, recuerden que vienen de unos resultados electorales de Noviembre, muy reducidos respecto a Abril. Y por otra parte, una derecha que ha salido muy reforzada (sobretodo Vox) gracias a que la derecha tiene una posición muy clara de defensa de la unidad nacional, cada uno con sus matices claro está, pero no muestran la ambiguedad e incluso la hispanofobia plurinacionalista que respira la «izquierda» española, que confabula incluso con el separatismo.
Por otra parte, lo preocupante aquí no es el Psoe, que ya ha demostrado durante más de 40 años que ni es socialista, ni es obrero, ni le importa lo «español». No voy a repetirme sobre lo que representa y ha sido el Psoe durante todos estos años, lo sabemos todos de sobra. El problema aquí es un Unidos Podemos, que ha vendido todos sus principios por obtener unas poltronas, unos sueldos y unos ministerios que son prescindibles, que apenas puede hacerse algo, porque encima hay que recordar que muchas de esas competencias después recaen a libre adhesión de los gobiernos autonómicos. Un Unidos Podemos que aceptará el servilismo a la Unión Europea, el FMI, el Banco Mundial, la OTAN y otros organismos supranacionales. Un Unidos Podemos que no enfadará a los poderes económicos, quizás algunas medidas que implanten no serán del agrado del poder económico. Pero visto la conyuntura global de auge de los nacional-populismos, soberanismos, Brexit o guerra comercial, quizás no es tan mala idea para las élites del capitalismo bajar un poco los tipos de interés, fluir el crédito y un poco más de social-democracia para que el obrero no haga la revolución social. Todo brindis al sol por supuesto.
Era dificil superar al traidor de Tsipras, pero almenos el ex-presidente griego y su gabinete dieron el tipo e intentaron plantar cara, convocando incluso un referéndum contra la troika, antes de que evidentemente se bajaran los pantalones y vendieran todo el país a los alemanes. Pero Iglesias y su Unidos Podemos, han demostrado ser aun más rastreros y vendidos al sistema antes de.empezar con sus ministerios de juguete. En menos de unos meses, ya no existen cloacas del Estado, defienden la monarquía, son constitucionalistas del R78 y se pliegan al socioliberalismo del Psoe.
Ahora la tarea de estos «izquierdistas» ya no es trabajar por una mayoría republicana, ahora solo hay que tratar de que la monarquía no se identifique con la derecha. Ya no hay cloacas del Estado, ahora aplauden a los mismos que hace unos años sacaban mierda sobre ellos. De aquí nada, los veremos dándose palmadas en el pecho, por ser unos buenos gestores del capitalismo y unos buenos perritos falderos del poder económico, y toda la tropa de hooligans que les siguen les aplaudirán irracionalmente.
Esto es lo que me da rabia amigos míos, y por esto no puedo apoyar semejante gobierno que es un insulto a la patria y a la clase trabajadora, como todos los anteriores. Para mi, gobierne quien gobierne, perderá España junto con su soberanía, y con ella toda la clase trabajadora y productora del país. La democracia liberal es una farsa, es la dictadura del capital, de la supremacía del dinero y su enferma sociedad de consumo que ofrecen las multinacionales. Pero a pesar de ello, ningún pacto político puede hacerse poniendo en riesgo la unidad nacional, pues en manos de los trabajadores está transformar ese Estado liberal, en uno socialista, no en convertirlo en un enjambre de mini-republiquitas al servicio del globalismo. Porque España puede ser monárquica, republicana, liberal, socialista o fascista, pero ante todo España debe prevalecer, sin ella no habrá ni república ni socialismo posible.
Solo la organización obrera y del conjunto de las clases populares frente al sistema, pueden ser la solución. En España, urge un movimiento político que defienda el socialismo, el patriotismo y unos valores sanos, fuera de toda posmodernidad neoliberal.

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