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El Parlamento español ha decidido legalizar la eutanasia en España. Llaman eutanasia al sistema mediante el cual el Estado quiere ahorrar dinero matando a los débiles, a los enfermos, a los ancianos. ¡Precisamente a los ancianos con cuyo esfuerzo se construyó nuestro sistema sanitario! En 2020, el Gobierno abandonó en plena pandemia, de la manera más cruel, a los ancianos que pusieron en pie el sistema sanitario en los años 50, 60 y 70 y ahora pretende exterminarlos, eliminarlos, matarlos.

El Estado liberal, democrático y pluralista, no satisfecho con exterminar desde 1985 a 100.000 bebés cada año en el vientre de sus madres, quiere ahora cobrarse nuevas víctimas. Este Estado, con toda seguridad es liberal y democrático, pero no es pluralista. Es falso que crea en la diversidad y es mentira que sea inclusivo. A este Estado le sobran los débiles, los viejos, los enfermos: le sobran los improductivos, porque solamente quiere productores, consumidores, contribuyentes, silenciosos y sometidos. Como dijo Chesterton: «Quitad lo sobrenatural, y no os encontraréis con lo natural, sino con lo antinatural». 

1. OPINION ASOCIACIONES MÉDICAS

Es falso que las organizaciones sociales y médicas de los países desarrollados apoyen la legalización de la eutanasia y del suicidio asistido. El Comité de Bioética y el Consejo General de Médicos de España coinciden. al rechazar la transformación de la eutanasia y el suicidio asistido en un derecho subjetivo y en una prestación pública, por razones éticas, de dignidad y autonomía de la vida,. La eutanasia y el suicidio asistido no son signos de progreso, sino un retroceso de la civilización. El  código deontológico médico establece que “el médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de este”.

La Asociación Médica Mundial, en 2019, reiteró su compromiso con la ética médica y el respeto por la vida humana, oponiéndose firmemente a la eutanasia y al suicidio asistido. La Organización Mundial de la Salud, considera que “con el desarrollo de los métodos modernos de tratamiento paliativo no es necesaria la legalización de la eutanasia”. La Asociación Médica de EEUU sostiene que «es incompatible con el papel del médico como persona que cura» y que la eutanasia legal es «difícil o imposible de controlar». Se pide la eutanasia por miedo al sufrimiento, por dolor mal atendido, por soledad y dolor psíquico. Todo eso lo puede tratar eficazmente la medicina actual.

2. ARGUMENTOS JURÍDICOS

Diversas instituciones jurídicas son contrarias a legalizar la eutanasia y el suicidio asistido. El Tribunal Constitucional ha manifestado que “el derecho a la vida tiene un contenido de protección positiva, configurado como un derecho de libertad, que incluye la propia muerte, no existiendo por tanto un derecho al suicidio, ni tampoco el derecho subjetivo a la libre disposición de la propia vida”. Igualmente, el Código Penal Español, considera delito toda acción voluntaria realizada por una persona para terminar con la vida de otro ser humano.

3. ASPECTOS MORALES

En un país como España, mayoritariamente católico, es oportuno recordar que en 2019, la Conferencia Episcopal Española explicó por qué la eutanasia y el suicidio asistido son moralmente rechazables, por cuanto “se elige un mal -suprimir la vida del paciente- que siempre es un bien en sí misma. Para afrontar el sufrimiento se pueden elegir otros medios: aliviar las molestias, controlar el dolor, consolar, acompañar y mejorar la situación vital”. La Congregación para la Doctrina de la Fe enseña que la eutanasia es un crimen contra la vida humana porque se elige causar directamente la muerte de un ser inocente. La eutanasia es un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia.

La ley inicia una pendiente resbaladiza de consecuencias impredecibles. Los datos lo confirman. En Holanda, Bélgica y Canadá el porcentaje de eutanasias sin petición del paciente -en realidad homicidios- ha crecido paulatinamente hasta alcanzar en los pacientes de 80 años o más cifras del 52,2%, y en casos de enfermedades distintas al cáncer este porcentaje llegó al 67,5%. En Canadá, en 3 años de eutanasia, se han doblado sus víctimas. En Holanda, ahora se quiere aplicar no a casos extremos, sino a cualquiera que considere «acabado su ciclo vital», o quien, simplemente, declare estar triste y que ya no quiere vivir. Una vez que se aprueba, insistiendo en que la pida el enfermo, pronto se amplía a que la pida un pariente, o un juez que suplanta la voluntad del enfermo. Una vez legalizado el suicidio, no es posible limitarlo a grupos de personas específicas. Si es un derecho, cualquiera puede pedirlo.

4. INJUSTICIA SOCIAL Y GENOCIDIO POBLACIONAL

La aprobación de una ley de eutanasia, sin antes haber desarrollado adecuadamente los cuidados paliativos, supone la mayor burla a la dignidad de la persona y una enorme injusticia. En lugar de medios humanos y materiales para cuidar a los más vulnerables, se opta por acabar con sus vidas.

Los Cuidados Paliativos de calidad existen, alivian el sufrimiento, procuran el trato digno que la dignidad humana merece, máxime en estado de dependencia absoluta. Con la eutanasia legalizada, no se dedicarán recursos a cuidados paliativos. Si no se autoriza, la sociedad necesariamente invierte y la ciencia avanza. Por ejemplo, en Canadá sólo un 28% de los técnicos de eutanasia consultó a un experto en paliativos, sólo un 6% se molestó en hablar con un psicólogo. Con eutanasia legal, hay prisa por matar, no por explorar mejores cuidados y tratamientos.

Vimos muy clara la motivación en 2012 cuando el Fondo Monetario Internacional, entonces presidido por Christine Lagarde que ahora preside el Banco Central Europeo, alertó de «las implicaciones financieras potencialmente muy grandes del riesgo de longevidad; es decir, el riesgo de que la gente viva más de lo esperado». Sostiene el FMI que “la prolongación de la esperanza de vida acarrea costes financieros para los gobiernos, los sistemas de seguridad social y las compañías de seguros”. Ésta es la verdadera razón de la eutanasia: un mundo enfermo de materialismo que valora con dinero la vida de las personas y desecha por antieconómicos a los débiles, ancianos y enfermos. Sin embargo, son los defensores de la eutanasia quienes nos catalogan a nosotros como inhumanos. ¿Cómo puede hablar de falta de compasión quien niega la promoción de los cuidados paliativos?

5-. LA EUTANASIA Y EL SUICIDIO COMO DERECHO… O COMO COACCIÓN

¿Existe un derecho al suicidio? ¿La eutanasia es un derecho? Es absurdo invocar la libertad y los derechos no para un bien sino para un mal objetivo. Es inaceptable la esclavitud, aunque un hombre pida ser nuestro esclavo; no se puede matar a un ser humano, aunque lo pida. Si suicidarse es un derecho, cualquiera puede reclamar que su derecho sea atendido y que alguien le ayude a suicidarse, y que el Estado, es decir, nosotros, tengamos el deber de colaborar en ese suicidio.

A pesar de que nos digan que a nadie se le obliga a utilizar la eutanasia, aunque dé libertad al que la quiera, esto es una falacia. Las personas candidatas a la eutanasia están en una situación muy dependiente y sufren porque lamentan que alguien tenga que estar pendientes de ellas. Una ley de eutanasia ejerce una sutil y eficaz presión a las personas para que se cuestionen si no deberían quitarse de en medio. No quieren morir, sino simplemente tienen miedo a molestar. Una ley de eutanasia los empuja, los presiona; no les da más libertad, les quita libertad.